Erasmus: antes y después
- Delia Lacatus
- 3 jun 2020
- 3 min de lectura
Actualizado: 3 ene 2022
Seguramente te encuentres en ese momento donde estás pensando en si irte o no de Erasmus, ves que muchos compañeros tuyos se echan para atrás y unos pocos se animan. Voy a contarte mi experiencia de cuando dije que sí al Erasmus y comenzó mi aventura en el 2017.
Antes de nada, quiero contarte que tenía claro que en algún momento de mi vida tenía que vivir fuera (no conocía el Erasmus en la ESO, pero en Bachillerato ya me hablaron y me cautivaron con la idea). ¿Una experiencia internacional, en otro idioma, conociendo gente nueva con tus mismos intereses (al menos en los estudios), y ser independiente? Admito que los idiomas son una de mis pasiones, junto a los viajes y las culturas. Pero el hecho de depender de mí misma en un entorno tan diferente, lo tomé como un reto que tenía que cumplir.
Tras todo el papeleo y después de elegir el destino, el 1 de octubre de 2017 tomé ese vuelo a Frankfurt para comenzar los 6 meses más intensos de mi vida. Tengo que decir que echando la vista atrás, me arrepiento de no haberme quedado el año entero. Me gustan los retos y ponérmelos a mi misma, por tanto, elegí el país que más rabia me daba para poder decir finalmente: sí, he aprendido y he sobrevivido por muy diferente que sea. Elegí Alemania.
Aquí tenéis una foto de Heidelberg, la ciudad más bonita cerca de donde pasé mi Erasmus.

No sabía casi nada de alemán. Lo típico, Guten Tag y danke schön, para sobrevivir. Eso no fue suficiente: tenía 10 clases en mi programa, y 7 de ellas eran en alemán. ¿Eso que dicen que en el Erasmus no haces nada y es todo fiesta? Definitivamente; pero también confieso que fue el año cuando más tuve que estudiar.
Si tienes miedo de todo esto, no te preocupes: las universidades siempre cuentan con gente de tu país o que hable tu idioma para ayudarte a hacer los trámites, ya sea en el ayuntamiento o la universidad. Mis compañeros de Erasmus y yo tuvimos la suerte de conocer a un chico que se dedicaba a juntar a los nuevos del Erasmus y que nos conozcamos. También nos llevaba a hacer los trámites necesarios.
Pero en un Erasmus, no todo es estudiar, ¿a qué no? Me fui de Madrid con una compañera de clase y volví con una muy buena amiga. Teníamos claro que nuestro plan era aprender alemán, pero sobretodo divertirnos y viajar. Aprendí mucho sobre cómo encontrar ofertas y ahorrar en los viajes debido al Erasmus, ahora sé moverme mucho mejor (al menos por Europa). Nuestra rutina era ir a clase entre semana, a alguna fiesta para Erasmus los jueves o los viernes, y el finde lo dedicábamos a viajar.
Te cuento, todos estos viajes fueron patrocinados por Flixbus, la compañía de autobuses más barata de Europa y no quieras saber cómo nos fue con ellos. Aún así, siempre llegábamos sanas y salvas a nuestro destino. Solo en fines de semana, pudimos ver París, Ámsterdam, Münich, muchos pueblos y ciudades cercanas a Frankfurt.. Y más que hubiéramos visto si nos hubieran coincidido los buses para llegar el lunes a clase.
Aún así, no es oro todo lo que reluce, y la beca Erasmus no llega cuando te vas, sino cuando estás a la mitad del semestre y llega solo la mitad. La otra mitad te la ingresan cuando vuelves a España, no entiendo muy bien por qué, si ya no necesito el dinero. Gracias a mis padres por hacerlo posible y a ahorros que tenía de mi anterior trabajo, si no este Erasmus no sería una de mis mejores experiencias. Es necesario saber que existen muchas residencias de estudiantes donde el alquiler será muy barato y cercano a tu universidad para no gastar en transporte.
Del Erasmus aprendí un poquito de alemán, a conocerme más y ser mucho más independiente, a tratar con todo tipo de gente, a desenvolverme en áreas que antes me daban miedo. A recorrer y viajar solamente con una mochila, a entender mejor el GPS y a buscar viajes muy económicos para el bolsillo de cualquier estudiante.
Si estás leyendo esto, espero que mi experiencia te haya convencido para que des el paso o que empieces a ahorrar en tu próxima aventura. Fue una de las mejores experiencias de mi vida, que volvería a vivir sin duda.
Mi consejo: nunca dejes de perseguir tus sueños y que la zona de confort no te lo impida nunca. Cualquier duda que tengas, no evites: ¡cuéntamelo todo!
Comentarios